Visto en La Vanguardia
Barcelona. (EFE).- El pensador de Auguste Rodin, una de las esculturas más conocidas de la historia del arte, se ha instalado en la popular Rambla de Catalunya de Barcelona, donde se exhibe junto con otras seis piezas del artista francés.
La exposición urbana forma parte del programa de la Obra Social La Caixa Arte en la calle, por el cual ya pasaron por Barcelona en años precedentes esculturas de Igor Mitoraj y Manolo Valdés. Las siete obras, que proceden del Museo Rodin de París, se han exhibido anteriormente en Sevilla, Málaga, Granada, Valladolid, Bilbao, Palma, Madrid y Valencia, y posteriormente se podrá contemplar en Zaragoza, donde cerrará su itinerancia por España.
Rodin (París, 1840-Meudon, 1917) fue considerado en su época como el gran innovador de la escultura y concibió estas piezas para que permanecieran al aire libre, porque siempre tuvo el empeño de que sus obras "estuvieran al alcance de todo el mundo y no hubiera barreras entre el arte y los ciudadanos", ha señalado el secretario general de la Fundación La Caixa, Lluís Reverter. El pensador que preside esta exposición urbana es una figura de 650 kilogramos de peso, aumentada respecto a la que modeló Rodin inicialmente, algo habitual en las creaciones del artista francés, porque consideraba que una obra nunca era definitiva.
Esta figura clave de la escultura moderna fue inicialmente concebida para formar parte del grupo escultórico La puerta del infierno, pero finalmente acabó convirtiéndose en un tema autónomo y se instaló ante el Panteón de Hombres Ilustres de París hasta 1922, cuando se trasladó a su actual ubicación en los jardines del Museo Rodin. Otro gran Pensador fue erigido sobre la tumba del escultor en la localidad francesa de Meudon, que es precisamente la que se exhibe en Barcelona.
Las otras seis piezas corresponden al Monumento a los Burgueses de Calais, que remite a uno de los episodios históricos más célebres de la historia de Francia, situado en plena Guerra de los Cien Años entre el país galo e Inglaterra. En 1347, Eduardo III sitió el puerto de Calais, en el norte de Francia, y declaró que actuaría con indulgencia si seis notables -burgueses- aceptaban entregarse ante él en camisa, con la cabeza y los pies desnudos y una cuerda al cuello, con las llaves de la ciudad. Eustache de Saint-Pierre y cinco de sus compañeros aceptaron sacrificar sus vidas a fin de salvar la ciudad, pero la reina intercedió y obtuvieron el perdón.
Tras varios intentos de erigir un monumento conmemorativo, Rodin recibió el encargo en 1884 y su primer esbozo muestra a un grupo de seis héroes instalados sobre un pedestal según las normas artísticas de la época, sin embargo, la imagen de estos seis hombres abatidos y resignados ya se alejaba de la del grupo heroico conforme al academicismo decimonónico. Las dificultades administrativas y políticas retrasaron el proyecto, por lo que el paso del tiempo modificó también el propio proyecto de Rodin, quien acabó por suprimir el zócalo de la estatua.
El proyecto se retomó en 1893 e inaugurado dos años después, pero desafortunadamente fue colocado sobre un pedestal en el centro de un pequeño jardín, un pedestal que no desapareció hasta después de la Segunda Guerra Mundial en respeto a la voluntad del escultor.
Rodin explota la diferencia en la mirada de las figuras: Eustache de Saint-Pierre, el viejo, guía con fuerza y determinación al grupo; Jean d'Aire, con aire resuelto y viril, lleva las llaves de la ciudad; Andrieu d'Andres, con la cabeza entre sus manos, expresa la desesperación de la renuncia; Pierre de Wissant muestra un momento de duda; su hermano Jacques camina hacia un destino inevitable; y Jean de Fiennes, con los brazos abiertos, simboliza la juventud sacrificada al acto heroico.


